Cuperosis
Dermatologia Salud

Terapia de antibióticos es esencial en pacientes con cuperosis

La rosácea o cuperosis es una enfermedad de la piel que afecta los pequeños vasos sanguíneos

Localizada en el centro de la cara, esta patología puede volverse muy poco atractiva. Para reducir el enrojecimiento y la dilatación de los pequeños vasos, el tratamiento se basa en la terapia de antibióticos por vía oral y en cremas que se aplican en la cara.

Es totalmente diferente del acné juvenil y causa enrojecimiento, cuperosis o lesiones más grandes. Es una enfermedad progresiva con diferentes formas. Esta condición crónica afecta al 2-3% de los adultos. Puede comenzar tan pronto como a los 25 años, pero su pico está entre los 40 y 50 años de edad.  Afecta en particular a las mujeres de piel clara, mientras que los hombres con rosácea suelen presentar formas graves y en su mayoría, tienen más de 50 años.

Causas y factores que contribuyen con la cuperosis

La causa exacta de la enfermedad es aún desconocida, pero la investigación arroja:

Una causa genética (piel clara, ojos claros).

Una causa ambiental.

Una reacción anormal de los micro vasos sanguíneos al calor.

La presencia excesiva de un ácaro en la piel de la cara, el Demodex.

Por otro lado, se sabe que hay ciertos factores involucrados como exposición al sol, al viento, temperaturas bajas o altas, cambios térmicos abruptos, ejercicio físico intenso, episodios de fiebre, baños o duchas muy calientes, emociones fuertes, consumo de alcohol, comida picante, bebidas calientes, ciertos cosméticos, especialmente los que contienen alcohol, medicamentos como los corticoesteroides y los antihipertensivos, gastritis, hernia diafragmática, factores hormonales y factores neuropsíquicos.

Síntomas

Hay tres formas o cuatro etapas de la enfermedad con diferentes síntomas. Las cuatro etapas de la rosácea son:

Rosetón-01

Enrojecimiento intenso transitorio, aparece en la nariz, en los pómulos y en el centro de la frente. Se acompaña de una sensación de calor (rubor), ardor y/u hormigueo y dura por lo menos 5 minutos. Se asentará, se hará permanente y se reflejará en las otras etapas.

Rosetón-02

Enrojecimiento permanente y vasos dilatados visibles: el enrojecimiento facial es permanente, se llama eritrosis. Pequeños vasos dilatados visibles a simple vista también pueden aparecer gradualmente en las mejillas, en las alas de la nariz y los pómulos.

Roseta-03

Granos antiestéticos, las zonas rojas del rostro están salpicadas de granos rojos (a veces con “cabezas blancas”) que son más o menos numerosos y no parecen estar empujados. Esta etapa, conocida como papulopustular, se añade a los síntomas vasculares.

Roseta-04

Edema persistente, la piel engrosada forma una hinchazón en ciertas áreas de la cara (nariz, barbilla, frente), lo que conduce a una deformación significativa y persistente. Hay una importante secreción de sebo, que se llama rinofima. Más raro, pero más grave, esta etapa de “forma hipertrófica” es más frecuente en los hombres de 50 años o más.

Una persona con rosácea puede tener sólo un enrojecimiento transitorio y no experimentar las otras etapas de la enfermedad durante su vida, pero la cara también puede mostrar un enrojecimiento permanente, vasos dilatados y espinillas desde el principio.

La progresión de una etapa a la siguiente depende del individuo y es impredecible. Deben evitarse en la medida de lo posible ciertas situaciones que agravan los síntomas: variaciones bruscas y significativas de la temperatura, ingestión de alimentos picantes, exposición al sol, ingesta de alcohol, incluso en pequeñas cantidades, esfuerzo físico intenso, etc. Por último, el estrés juega un papel importante en la evolución de los síntomas de la rosácea o cuperosis.

En algunos casos, la rosácea también puede afectar los ojos. Luego causa conjuntivitis, o blefaritis (inflamación de los párpados) o queratitis (inflamación de la córnea), con los siguientes síntomas:

Ojos llorosos.

Los ojos se inyectan con sangre.

Hinchazón y enrojecimiento de los párpados.

Pequeños vasos visibles en el borde de los ojos.

Sensaciones de cuerpo extraño, picazón, ardor y escozor en el ojo.

Ojo seco.

Sensibilidad anormal a la luz o visión borrosa.

Diagnóstico

El médico o dermatólogo preguntará al paciente sobre los síntomas que está experimentando. El enrojecimiento del centro de la cara, que ha persistido durante más de tres meses, permite diagnosticar la rosácea en la gran mayoría de los casos. A veces se solicita una biopsia de piel. En caso de daño ocular, se requiere una consulta con un oftalmólogo.

Complicaciones

El posible daño corneal (queratitis rosácea) requiere un examen sistemático por parte de un oftalmólogo. La enfermedad puede ser incapacitante a diario porque los pacientes a veces tienen que enfrentarse a muchos prejuicios: debido al desconocimiento de la enfermedad, se les acusa de ser tímidos, alcohólicos, estresados… La no aceptación de esta enfermedad a menudo conduce a una baja autoestima, retraimiento, inquietud y ansiedad.

Debido a la falta de conocimiento, muchos pacientes tardan en consultar. Los afectados se encuentran totalmente desorganizados ante esta enfermedad, que les resulta difícil de comprender y controlar, principalmente por la falta de información.

“Son muy pocos los pacientes que hablan de ello con su médico, la mayoría de ellos están mal informados y sufren los síntomas de la enfermedad” explica el Dr. Jacques Savary, dermatólogo en París. Si bien no existe una cura para la rosácea por el momento, hay tratamientos que pueden reducir el tiempo entre los ataques y, por lo tanto, reducir los síntomas y hacer más fácil su aceptación.

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial incluye: poliglobulia (aumento de glóbulos rojos en la sangre), lupus eritematoso sistémico, sarcoidosis (lesiones parecidas a granulomas que pueden encontrarse en muchos órganos), tumores carcinoides (a menudo digestivos).

Tratamientos

Para el tratamiento de la forma vascular con o sin cuperosis, se recomienda la terapia antibiótica general (tetraciclinas) y la isotretinoína (contraindicada en el embarazo). A veces se recomienda el metronidazol (Flagyl) por vía local o sistémica.  Las curas termales pueden ser útiles, así como los tratamientos ansiolíticos o antihistamínicos.

En cuanto a la forma papulopustular de la enfermedad, se indica aplicación local, metronidazol, especialmente durante los brotes y como tratamiento de mantenimiento para prevenir los brotes. Cuidado, no se exponga al sol con este tipo de tratamiento. En la forma hipertrófica de cuperosis, se propone una cirugía para restaurar la forma normal de la cara.  

Si hay daños oculares, se prescriben antibióticos, ya sea por vía oral o en gotas. La higiene debe ser respetada en caso de daño ocular: aplique compresas calientes en los ojos durante 10 minutos todos los días, masajea los párpados regularmente, enjuague los ojos con solución salina y use gotas especiales, en casos de sequedad de ojos.

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