Las várices pueden tratarse de modo satisfactorio

La presencia  de várices en nuestras piernas, necesariamente debemos tomarlas en cuenta más allá de lo estético, debido a que ellas nos pueden alertar acerca de patologías que debemos atender con rigurosidad.

Estas se identifican por ser venas superficiales que aparecen en las piernas, se dilatan y que además  pueden estar acompañadas por dolores, sensación de pesadez y cansancio si se está mucho tiempo de pie.

Las várices se detectan con la exploración de la epidermis y se desconoce con exactitud la causa de su aparición, sin embargo, existe la probabilidad que el principal problema sea la debilidad en las paredes de las venas superficiales.

También se le adjudica su presencia al aspecto hereditario, sobre todo las ubicadas justo debajo de la piel y la debilidad que presentan y que  con los años provoca que las venas pierdan su elasticidad.

Dolores en las piernas

De igual modo, las venas  se estiran y  en ocasiones se vuelven más largas y anchas, de manera que para  que estas venas alargadas logren ubicarse  en el mismo espacio que ocupaban anteriormente, se vuelven tortuosas  y con tendencia a sobresalir  en forma serpiente por debajo de nuestra piel.

Generalmente las mujeres suelen tener mayor tendencia a sufrir de várices que los hombres y puede que hagan su aparición  durante el embarazo, pero también se asocia su presencia a la obesidad, estar mucho tiempo de pie y la edad.

Tratamientos diversos

Las várices pueden extirparse mediante una terapia con inyecciones o cirugía,  sin embargo esta afección  no se puede curar y por este motivo los tratamientos se limitan a minimizar la sintomatología, mejorar su aspecto, así como evitar complicaciones.

Utilizar medias elásticas de compresión, ayudan a comprimir las venas y evitan además su estiramiento y que produzcan dolor. Esto en el caso de no desear una intervención quirúrgica o tratamiento con inyecciones, es la mejor opción.

En cuanto al tratamiento con inyecciones, las venas son obturadas de manera que no pueda circular por allí más sangre. Se inyecta una solución de sulfato de sodio en la vena para  producir un coágulo sanguíneo. 

El procedimiento es inofensivo y no invasivo y la curación del coágulo se traduce  en la formación de una cicatriz que obstruye la vena, sin embargo el coágulo suele disolverse  en lugar de convertirse en tejido cicatricial.

Asimismo en la actualidad, técnicas actuales de escleroterapia, suelen utilizar vendajes especiales a través de los cuales se disminuye el tamaño del coágulo sanguíneo, con la compresión de la vena inyectada.

Aun cuando la terapia con inyecciones  es un tanto más lenta que la cirugía goza de varias ventajas, por cuanto no requiere anestesia, se pueden tratar las nuevas venas varicosas y desarrollar una vida normal en pleno tratamiento.

Por último, la cirugía o varicectomía venosa, ya no es el tratamiento que se utiliza habitualmente para el control de várices, ya que con esta intervención quirúrgica se pretende  eliminar la mayor cantidad de  várices, sin embargo los cirujanos preservan la vena safena.

De esta manera, la extirpación de varices  se considera un procedimiento largo, por lo que casi siempre se practica con anestesia general, quedan dejan cicatrices y pueden reaparecer estas venas varicosas.

Raul Alvarez

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