Atentos con “lunares de toda la vida” el melanoma no avisa

Ese “lunar de toda la vida”, casi imperceptible en principio, pero que a lo largo de los años va cambiando de apariencia y tamaño, puede ser un síntoma de preocupación para quien lo posea, por cuanto el melanoma o cáncer de piel es muy sigiloso y no avisa.

El melanoma, es uno de los tipos de cáncer más agresivos que puedan existir, al punto que esos lunares  a los que estamos ya acostumbrados, pudieran transformarse para convertirse en algo preocupante.

Sin embargo, con un examen visual efectuado con detenimiento y tomando en cuenta diversos factores, puede llegar a detectarlo a tiempo y a través del especialista manejar su desarrollo y evitar lamentables desenlaces.

El  cáncer de piel es uno de los más comunes  actualmente, pero tiene distintos tipos. De todos, el  melanoma es quizás el más grave, toda vez que se trata de un tumor maligno originado en las células  que producen las células  del pigmento de la piel y los ojos.

El melanoma puede localizarse in situ o  ser invasivo, cuando ha penetrado  a las capas más profundas de la piel, llegando a convertirse en un tumor.

Es por esta razón que, aún cuando sean lunares antiguos, van creciendo, cambiando de color, forma y textura o son nuevos lunares negros o marrones, hay que estar alertas.

Atentos con autoexamen

Se recomienda para lograr su detección temprana, observarse bien la piel  y los lunares que se tengan, siguiendo la fórmula A, B, C, D y E que recomiendan los dermatólogos para este previo examen visual doméstico.

La A corresponde a la asimetría, que es cuando una mitad del lunar no coincide con la otra, la B del borde, si son iguales, dentados desiguales o borrosos, la letra C se refiere al color que presente, de varios tonos negro, rojo, marrón y tostado en el mismo lugar.

 La D se refiere al diámetro, ya que si suele ser mayor a 6 milímetros o haber crecido de tamaño y la E se relaciona con la evolución del lunar y los diferentes cambios que pueda reflejar.

Algunas recomendaciones

-Evitar bronceados y quemaduras por el sol.

-Llevar vestido adecuado para protegerse contra los rayos UV.

-El color más recomendado es el negro, como factor de protección. Usar sombreros de ala ancha y lentes de sol con protección de rayos UV.

-En niños menores de seis meses evitar la radiación solar.

-Mantenerse bajo sombra o protegido en las horas pico entre las 10:00 am y 4:00 pm.

-Utilizar a diario bloquedor solar, aplicándolo 30 minutos antes de exponerse al sol.

-Realizar una vez al mes el autoexamen una vez al mes y dedicar una visita al dermatólogo una vez al año.

Raul Alvarez

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