Estrés prenatal
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Estrés prenatal es tóxico para el desarrollo cerebral

El 65% de las madres con problemas cardíacos en sus bebés están estresadas, pero también lo están el 27% de las futuras madres con embarazos sin complicaciones

Saber que un futuro bebé tiene una enfermedad cardiaca congénita causa un estrés materno tan pronunciado, ansiedad y depresión que afecta su desarrollo, específicamente en las regiones cerebrales clave antes de nacer, según una nueva investigación que revela los efectos neurobiológicos del estrés prenatal sobre el nuevo ser.

Los hallazgos sin precedentes en una investigación publicada en línea el 13 de enero de 2020 en JAMA Pediatrics, subrayan la necesidad de una evaluación universal de la angustia psicológica como parte rutinaria de la atención prenatal y de tomar otras medidas para apoyar a las mujeres embarazadas estresadas y salvaguardar los cerebros en desarrollo de sus recién nacidos.

“Nos alarmó el alto porcentaje de mujeres embarazadas con un diagnóstico de un problema cardíaco fetal importante que dieron positivo en pruebas de estrés, ansiedad y depresión”, dice la Catherine Limperopoulos, directora del Centro para el Cerebro en Desarrollo del Children’s National y autora correspondiente del estudio.

“Igualmente preocupante es cuán prevalente es la angustia psicológica entre las mujeres embarazadas en general. Reportamos por primera vez que este desafiante ambiente prenatal perjudica regiones del cerebro fetal que juegan un papel importante en el aprendizaje, la memoria, la coordinación y el desarrollo social y conductual, lo que hace que sea aún más importante para nosotros identificar a estas mujeres a principios del embarazo para intervenir”, añade Limperopoulos.

La enfermedad cardiaca congénita (CHD), problemas estructurales del corazón, es el defecto de nacimiento más común. Aún así, sigue sin estar claro cómo la exposición al estrés materno afecta al desarrollo del cerebro en los fetos con CHD.

El equipo multidisciplinario del estudio reclutó a 48 mujeres, cuyos fetos no nacidos habían sido diagnosticados con CHD y 92 mujeres sanas con embarazos sin complicaciones. Utilizando herramientas de detección validadas, encontraron que el 65% de las mujeres embarazadas que esperaban un bebé con CHD dieron positivo en la prueba de estrés.

Adicionalmente, el 27% de las mujeres con embarazos sin complicaciones dieron positivo por estrés, el 44% de las mujeres embarazadas que esperan un bebé con CHD dieron positivo en la prueba de ansiedad, el 26% de las mujeres con embarazos sin complicaciones dieron positivo en la prueba de ansiedad, mientras que el 29% de las mujeres embarazadas que esperan un bebé con CHD dieron positivo en las pruebas de depresión.

Por último, 9% de las mujeres con embarazos sin complicaciones dieron positivo en la prueba de depresión. En total, realizaron 223 sesiones de resonancia magnética fetal para estos 140 fetos entre las 21 y 40 semanas de gestación. Midieron el volumen cerebral en centímetros cúbicos para el cerebro total, así como mediciones volumétricas para regiones clave como el cerebro, el cerebelo, el tronco cerebral y el hipocampo izquierdo y derecho.

Estrés prenatal y sus efectos sobre el neurodesarrollo

El estrés y la ansiedad de la madre en el segundo trimestre se asociaron con hipocampo izquierdo más pequeño y cerebros más pequeños sólo en los embarazos afectados por CHD fetal. Además, regiones específicas, como la cabeza y el cuerpo del hipocampo y el lóbulo cerebeloso izquierdo, eran más susceptibles al retraso en el crecimiento. El hipocampo es clave para la memoria y el aprendizaje, mientras que el cerebelo controla la coordinación motora y juega un papel en el desarrollo social y conductual.

El hipocampo es una estructura cerebral muy sensible al estrés en el embarazo. El diagnóstico de CHD puede haber ocurrido en un momento particularmente vulnerable para el cerebelo fetal en desarrollo, el cual crece más rápido que cualquier otra estructura cerebral en la segunda mitad de la gestación, particularmente en el tercer trimestre.

“Ninguna de estas mujeres se había sometido a pruebas de detección de depresión o ansiedad prenatal. Ninguna de ellas estaba tomando medicamentos. Y ninguna de ellas había recibido intervenciones de salud mental. En el grupo de mujeres que contenían CHD fetal, el 81% había asistido a la universidad y el 75% tenía educación profesional, así que esto no parece ser un problema de insuficiencia de recursos,” agrega Limperopoulos.

“Es fundamental que hagamos estos exámenes de forma rutinaria y que proporcionemos a las mujeres embarazadas acceso a intervenciones para reducir sus niveles de estrés gestacional”. En colaboración con nuestros aliados comunitarios, Children’s National está haciendo precisamente eso para ayudar a reducir el estrés tóxico prenatal, tanto para la salud de la madre como para la de los futuros recién nacidos. Esperamos que esto se convierta en una práctica habitual en otros lugares”, resaltó.

Finalmente, Yao Wu, un investigador asociado que trabaja con Limperopoulos en Children’s National y el autor principal del estudio, reiteró que el próximo objetivo es explorar intervenciones cognitivas conductuales prenatales efectivas para reducir la angustia psicológica que sienten las mujeres embarazadas y mejorar el desarrollo neurológico en los bebés con CHD, creando conciencia sobre la epigenética y las consecuencias del estrés prenatal.

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